Nigeria: más de 160 fieles secuestrados tras ataque a dos iglesias en el norte

El ataque tuvo lugar el domingo 18 de enero en el estado de Kaduna, una de las zonas más inestables del país. Según los testimonios, los asaltantes llegaron en gran número, rodearon los edificios de culto y bloquearon las vías de acceso, obligando a los fieles a salir por la fuerza para posteriormente llevarlos al bosque.

El arzobispo de Kaduna, monseñor Matthew Man-Oso Ndagoso, confirmó el secuestro y precisó que el número de víctimas es superior al inicialmente informado. Según datos recopilados por la Christian Association of Nigeria (CAN), organización ecuménica que agrupa a las distintas confesiones cristianas del país, un total de 176 fieles de la Iglesia de los Serafines y los Querubines —una Iglesia Indígena Africana (AIC)— fueron secuestrados. La CAN difundió además los nombres de cada una de las personas afectadas. No hay católicos entre los cristianos secuestrados.

El arzobispo explicó que el secuestro masivo se produjo en aldeas muy remotas, lo que dificulta la verificación independiente de la información procedente de la zona. Hasta el momento, no se han registrado reivindicaciones oficiales ni solicitudes de rescate por parte de los atacantes. Hasta el momento no se han recibido reivindicaciones oficiales ni peticiones de rescate.

El estado de Kaduna es desde hace años escenario de violencia armada, secuestros masivos e incursiones contra comunidades civiles y religiosas. La región es considerada estratégica por ubicarse en una franja de transición entre el norte del país, de mayoría musulmana, y el sur, de mayoría cristiana. Grupos criminales y milicias armadas operan con relativa impunidad en áreas rurales, aprovechando la débil presencia del Estado.

En esta misma región se produjo recientemente la liberación del padre Bobbo Paschal, párroco de la iglesia de Santo Stefano, en el área de gobierno local de Kagarko. El sacerdote había sido secuestrado la noche del 17 de noviembre en la residencia parroquial y recuperó su libertad el pasado 17 de enero, tras dos meses de cautiverio, según informó la arquidiócesis de Kaduna.

Sin duda Nigeria, como lo muestra el Informe de Libertad Religiosa publicado por Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN) es uno de los países donde la persecución a los cristianos es más dura.

Nigeria sufre una compleja mezcla de factores que contribuyen a la violencia y la perturbación social. Grupos yihadistas como Boko Haram y el Estado Islámico Provincia de África Occidental operan en algunas zonas del norte, atacando a los cristianos y a todos aquellos que no profesan su versión radical del islam, mientras que en algunos estados de mayoría musulmana que han adoptado sharía, los cristianos son tratados como ciudadanos de segunda clase. En otras regiones, las disputas entre los pastores fulani -en su mayoría musulmanes y fuertemente armados- y los agricultores cristianos -en su mayoría, desarmados- han causado un gran número de víctimas mortales. Aunque no se trate de un conflicto específicamente religioso, la religión es un factor agravante y hay indicios de una creciente radicalización islámica entre los fulani.

Este hecho ha sido el último de una serie de trágicos incidentes que han enlutado a los nigerianos.

Donar