Esta semana, representantes de Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN) visitaron al nuevo Nuncio Apostólico en Chile, Monseñor Kurian Mathew Vayalunkal, diplomático de origen indio con más de 30 años de servicio en algunos de los escenarios más complejos del mundo, donde ha podido conocer de cerca la realidad de la Iglesia perseguida y sufriente.
En el encuentro participaron María de los Ángeles Covarrubias Claro, presidenta de ACN Chile, y Magdalena Lira Valdés, directora de la fundación, quienes compartieron con monseñor la misión y el trabajo que ACN realiza al servicio de los cristianos perseguidos y necesitados en todo el mundo. En la ocasión, además, se le hizo entrega de un ejemplar del Informe Libertad Religiosa en el Mundo 2025.
A lo largo de su extensa trayectoria diplomática, Monseñor Vayalunkal ha servido en países marcados por conflictos, pobreza y crisis humanitarias, entre ellos Argelia, Egipto y Haití —donde participó en la misión especial de la Santa Sede tras el terremoto de 2010—, experiencias que le permitieron conocer de cerca la labor de ACN.
“Recuerdo que, visitando parroquias y sacerdotes y compartiendo mi experiencia como nuncio, muchas veces descubro que no saben que existe una Iglesia que sufre, una realidad que a mí me ha tocado conocer de cerca”, comentó monseñor durante la conversación.
Por ello, destacó especialmente la importancia de promover y defender la libertad religiosa, una misión que ACN impulsa en todo el mundo. En ese contexto, expresó también su alegría por el próximo seminario sobre libertad religiosa que realizaremos junto a la Universidad de los Andes, comprometiendo su participación en esta importante instancia.
Una historia de fe que atraviesa los siglos
Monseñor Kurian nació en Kerala, India, una región donde la fe cristiana llegó en los primeros siglos gracias a la predicación del apóstol Santo Tomás, quien habría viajado hasta allí para evangelizar a las comunidades hebreas dedicadas al comercio en la zona.
Con el paso del tiempo, y en medio de las dificultades, los cristianos de India recibieron el apoyo de un grupo proveniente de Ur, en Irak: 72 familias, acompañadas por un obispo y sacerdotes, que llegaron en el año 345 para fortalecer y acompañar a la comunidad cristiana local.
Entre aquellas familias se encontraban los antepasados de Monseñor Kurian Mathew Vayalunkal, una historia que refleja cómo la fe, incluso en medio de las dificultades y la distancia, ha logrado mantenerse viva generación tras generación.
Aunque el cristianismo tiene raíces milenarias en India, la situación de los católicos sigue siendo desafiante en distintas regiones del país, especialmente en el norte, donde muchas comunidades continúan siendo consideradas tierra de misión. Allí, sacerdotes, religiosas y fieles viven su fe en contextos marcados por la pobreza, la discriminación y, en algunos casos, la persecución religiosa. Una realidad que Monseñor Kurian conoce profundamente y que ha marcado también su sensibilidad pastoral y diplomática.