Mons. Jude Arogundade, obispo de la diócesis de Ondo, agradeció a ACN su labor a favor de los supervivientes, quienes, según afirmó, «llevarán siempre las cicatrices de lo ocurrido aquel día».
El prelado, que encabezó la campaña por la justicia tras una de las peores atrocidades contra cristianos en Nigeria, ha reaccionado con emoción a la noticia de que cuatro de los atacantes hayan sido declarados culpables por un tribunal.
El 5 de junio de 2022, varios hombres armados irrumpieron durante la misa del domingo de Pentecostés en la iglesia católica de San Francisco Javier, en Owo, estado de Ondo, en el suroeste de Nigeria, dejando más de 40 muertos y hasta 100 heridos.
El juez Emeka Nwite declaró culpables a cuatro acusados de nueve cargos, incluyendo toma de rehenes, secuestro, financiación del terrorismo y uso de explosivos que causaron muertos y heridos. Un quinto hombre fue absuelto por falta de pruebas suficientes.
En declaraciones a la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN) el 5 de junio, cuando Mons. Jude Arogundade iba a celebrar una misa con motivo del cuarto aniversario de la masacre afirmó: «Nos complace que, por fin, las familias y las víctimas en general puedan empezar a encontrar cierto consuelo y cerrar una etapa. Sin embargo, somos conscientes de que nunca podrán hacerlo por completo, ya que llevarán las cicatrices de lo sucedido aquel día durante el resto de sus vidas».
«Muchas personas siguen traumatizadas y continúan recibiendo tratamiento médico, y muchas otras siguen viviendo con miedo, sufrimiento y preocupación porque no saben qué les deparará el futuro».
El miércoles 3 de junio, el tribunal federal de la capital, Abuya, condenó a cuatro hombres a cadena perpetua por pertenecer a un grupo terrorista y a 20 años de prisión por conspiración. En el juicio fueron también condenados a muerte, pero según la ley nigeriana, la pena de muerte requiere la aprobación presidencial y la última ejecución judicial en el país fue en 2016. La aprobación presidencial de las ejecuciones es prácticamente inexistente en la Nigeria actual. Según informes de los medios, los acusados se declararon no culpables y su abogado defensor anunció que recurrirán la sentencia.
El obispo Arogundade recordó que «la Iglesia no acepta la pena de muerte, pero es importante que los responsables rindan cuentas». Asimismo, el obispo instó a las autoridades a continuar la lucha por la justicia, destacando que hay muchas otras personas implicadas en el ataque de Owo.
El obispo Arogundade también agradeció a ACN su campaña por la justicia en favor de los supervivientes. » ACN hizo mucho para mantener viva la memoria de lo ocurrido en Owo y, al hacerlo, ayudó a dejar claro al Gobierno que el mundo entero esperaba que se hiciera justicia para las víctimas del ataque», afirmó. «Como resultado, las autoridades se comprometieron a esclarecer lo ocurrido y a identificar a los responsables».
Poco después de la masacre, el obispo Arogundade compareció ante el Congreso de Estados Unidos y, por invitación de ACN, intervino también en el Parlamento del Reino Unido.
La oficina de ACN en el Reino Unido lanzó una petición exigiendo que los responsables fueran llevados ante la justicia, que fue entregada en el número 10 de Downing Street por una delegación encabezada por Lord David Alton, de Liverpool, y la baronesa Caroline Cox, de Queensbury. La petición fue presentada el 5 de junio de 2023, primer aniversario de la masacre, por estos defensores de los derechos humanos, acompañados por ACN en el Reino Unido.
Cuatro meses después, Margaret Attah, superviviente de Owo, que perdió ambas piernas y un ojo en el ataque, viajó a Londres y recibió el primer premio #RedWednesday Courage to be Christian (Valentía para ser cristiano), que reconoce el heroísmo y la fe ante la persecución, otorgado por la oficina nacional británica.