En el sur de Chile, cumplir la misión significa recorrer largas distancias, enfrentar caminos difíciles y un clima muchas veces adverso. Allí, un vehículo no es solo un medio de transporte: es una herramienta indispensable para que la Iglesia pueda llegar hasta quienes viven lejos y estar cerca de las familias que viven en sectores rurales y pequeños asentamientos. Especialmente acceder a los enfermos y personas con movilidad reducida, llevándoles cercanía y consuelo espiritual.
En Tierra del Fuego, la parroquia San Francisco de Sales acompaña a comunidades dispersas a lo largo de un extenso territorio. Su párroco, el padre Bernardo Astudillo, está impresionado por la inmensidad de los parajes y busca conocer y acompañar a todos los fieles. Algo similar, unos cuantos kilómetros más al norte, es la labor del padre Adrián de Vet, O.F.M. Cap. En Osorno, la misión de la parroquia San Juan Bautista, lo lleva a recorrer caminos entre bosques y cerros para estar cerca de sus fieles dispersos en capillas en todo el sector costero de la región.
Pero para hacer efectiva esta labor, necesitan de un vehículo que se convierta en su principal herramienta. Y no es cualquier vehículo sino motores capaces de sortear los exigentes caminos y el clima de Tierra del Fuego, así como las comunidades rurales y apartadas de Osorno.
Cada kilómetro acerca la Iglesia a su gente
Cada viaje hace posible mucho más que recorrer kilómetros. Permite al sacerdote acompañar a las familias, visitar a enfermos y adultos mayores -especialmente a quienes viven solos o en situación de vulnerabilidad-, celebrar la Eucaristía y llevar los sacramentos a comunidades donde su presencia es fundamental.
Por eso, ACN Chile quiere apoyar el financiamiento de dos vehículos que permitan continuar esta misión pastoral en Tierra del Fuego y Osorno, superando las dificultades del camino para salir al encuentro de quienes los esperan.
Y el desafío es poner ruedas a la misión. Detrás de cada kilómetro recorrido habrá una comunidad acompañada, una Eucaristía celebrada, un enfermo visitado o una familia que podrá sentir que la Iglesia está cerca.