Escuela católica de Gaza reabre sus puertas a 1.000 alumnos tras casi tres años de guerra

Escuela católica de Gaza

El párroco de Gaza afirma que la reapertura de una escuela católica en el devastado territorio constituye «un signo de esperanza» para una población que apenas tiene motivos para mantenerla.

La escuela de la Sagrada Familia, situada en la Ciudad Vieja de Gaza, ha reabierto sus puertas esta mañana para acoger a unos 1.000 alumnos. El centro está vinculado a la parroquia católica de la Sagrada Familia, pero presta servicio también al conjunto de la comunidad local, ya que la mayoría de sus alumnos son musulmanes.

El padre Gabriel Romanelli expresó su esperanza de que la reapertura de la escuela, tras casi tres años de guerra desde los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, sea «como una luz en medio de la oscuridad para la comunidad local, que tanto ha sufrido».

En declaraciones a una delegación de la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN), que visitó Tierra Santa para evaluar las necesidades de la Iglesia local y conocer de primera mano su situación, el padre Romanelli aseguró que «las necesidades en Gaza son enormes».

«Como parte de la delegación de ACN que visitó Israel y Cisjordania, tuvimos la oportunidad de conversar directamente con el padre Gabriel Romanelli y conocer, a través de él, lo que está viviendo la comunidad de Gaza. Nos impresionó especialmente escuchar cómo la reapertura de la escuela representa mucho más que el regreso a clases: significa ofrecer a los niños un espacio seguro, recuperar cierta normalidad y, sobre todo, mantener viva la esperanza. Durante nuestra visita pudimos comprobar también cuánto significa para las comunidades cristianas de Tierra Santa saber que la Iglesia no las ha olvidado y que sigue acompañándolas», señaló Magdalena Lira, directora de ACN Chile.

«Para los alumnos y las familias, la reapertura de la escuela devolverá cierta sensación de normalidad. Hemos trabajado mucho para garantizar que sea un entorno seguro. Prácticamente no queda ningún lugar en Gaza que no haya sido destruido; la destrucción está por todas partes. Pero hemos hecho un gran esfuerzo para hacer de la escuela un entorno limpio, donde los niños, que han pasado por tanto sufrimiento, puedan sentirse seguros», explicó el padre Romanelli a la delegación de ACN.

Antes de la guerra funcionaban en Gaza cinco escuelas cristianas: tres católicas, una ortodoxa y una evangélica. Los alumnos cristianos estaban repartidos entre estos centros. Ahora, por primera vez, todos los alumnos cristianos asistirán a la misma escuela: la Escuela de la Sagrada Familia.

Familias refugiadas en el centro parroquial vuelven a sus hogares

George Akroush, director de la Oficina de Desarrollo de Proyectos del Patriarcado Latino de Jerusalén, informó a ACN que unos 130 alumnos cristianos estudiarán en la escuela de la Sagrada Familia, lo que representa aproximadamente el 13 % del alumnado.

«Por primera vez, todos los alumnos cristianos de Gaza estudiarán juntos en una misma escuela cristiana», afirmó Akroush. «Esto crea un fuerte sentido de comunidad y demuestra que la Iglesia permanece cerca de ellos, acompañándolos en medio de todo lo que están viviendo».

La escuela reabre después de que muchas de las personas desplazadas internamente a causa de la guerra hayan regresado a sus hogares. Hasta ahora, más de 450 personas habían estado viviendo en el edificio escolar, donde habían buscado refugio de los bombardeos israelíes que siguieron a los ataques de Hamás.

El padre Romanelli explicó que la parroquia está comprometida con ayudar a la población a recuperar cierta sensación de normalidad, «aunque nada es normal en Gaza». Todos los domingos, señaló, después de la misa parroquial, lleva a los feligreses a la playa de la ciudad de Gaza: «Aunque el agua de la playa está llena de escombros —en Gaza hay escombros por todas partes—, queremos que las familias puedan disfrutar de algún momento de recreación y descanso».

Es importante para todos que la escuela vuelva a abrir

La guerra lo ha cambiado todo en Gaza, explicó el padre Romanelli a la delegación, y la población continúa profundamente afectada por lo vivido. «También es importante para los profesores que la escuela vuelva a abrir», afirmó. «Muchos de ellos están profundamente traumatizados y es casi como si ya no fueran las mismas personas que conocíamos antes del comienzo de la guerra».

El padre Romanelli subrayó que se ha prestado especial atención al diseño del programa escolar para tener en cuenta todo lo que han vivido alumnos y profesores. «En el pasado, por ejemplo, nunca habíamos incluido apoyo psicosocial en el programa escolar. Ahora será una parte importante del trabajo que realizaremos tanto con los niños como con los profesores», señaló.

«Todo el mundo en Gaza arrastra profundos traumas», añadió. La escuela de la Sagrada Familia también servirá como un espacio fundamental para las actividades extraescolares. Según el padre Romanelli, los niños le pedían: «Por favor, padre, mantenga abierta la escuela después de las clases. No tenemos nada que hacer ni ningún lugar adónde ir».

«Para mí, la escuela es una luz en la oscuridad; significa mucho para la gente. Cuando ven a los 1.000 alumnos llegar a la escuela con sus uniformes, les demuestra que hay un futuro», afirmó el sacerdote.

Ayuda a la iglesia que Sufre, cuya misión específica es servir a la Iglesia que sufre y es perseguida, lleva muchos años proporcionando apoyo económico y de otro tipo en Tierra Santa, incluida Gaza.

 

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