Día del Migrante y refugiado

Portadores de Fe y de esperanza

7 de septiembre: Día del Migrante y Refugiado
Portadores de Fe y de esperanza

La Jornada del Migrante y del Refugiado, celebrada en Chile el domingo 7 de septiembre, nos invita a mirar a quienes se ven obligados a abandonar sus hogares no solo como personas que necesitan ayuda, sino como portadores de fe y esperanza. Como recuerda el Papa León XIV, su valentía y tenacidad son un testimonio heroico que desafía la muerte y siembra nuevos caminos de fe en los países que los acogen, promoviendo incluso un diálogo interreligioso basado en valores comunes.

ACN, una historia junto a los migrantes y refugiados:

Desde 1947, ACN acompaña a migrantes y refugiados en todo el mundo, ofreciendo asistencia de emergencia, apoyo pastoral, educación, atención médica y refugio, en estrecha colaboración con la Iglesia local. Su labor sostiene la fe de las comunidades, reconstruye iglesias, escuelas y hogares, y permite que la presencia de Cristo se haga tangible en los lugares más difíciles, llevando consuelo y esperanza donde más se necesita.

ayuda religiosa en República Dominicana

En todo el mundo, ACN acompaña a quienes se ven obligados a abandonar sus hogares. Acá te mostramos algunos ejemplos de nuestra ayuda:

Mauritania

En Nuakchot, Mauritania, la parroquia San José se ha convertido en un refugio de esperanza para los migrantes que huyen de la violencia, la pobreza y la inestabilidad de los países vecinos. ACN apoya a las hermanas de la Oficina de Bienvenida, quienes ofrecen atención inmediata —alimentos, medicinas, alojamiento— y acompañan a quienes llegan sin nada, en su mayoría mujeres con hijos pequeños en brazos. Más allá de la ayuda de emergencia, este espacio brinda consuelo y la oportunidad de reconstruir vidas con dignidad, fomentando la confianza, la responsabilidad y la certeza de ser amados por Dios.
La misión no solo cubre las necesidades básicas, sino que impulsa programas de alfabetización para mujeres cristianas y musulmanas, formación práctica y espiritual, y microcréditos que permiten iniciar pequeños negocios familiares. Cada año, nuevos rostros y nuevas historias llegan a la parroquia, desafiando la capacidad de respuesta de las hermanas. Sin embargo, ellas continúan sosteniendo la fe y la vida de los más vulnerables, convencidas de que nadie debe quedar atrás en salud, educación o dignidad.

Líbano

En Líbano, las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl abrieron escuelas, hospitales y casas para acoger a familias desplazadas por el conflicto en la región. Gracias al apoyo de ACN, proporcionan alimento, medicinas y refugio, ofreciendo no solo ayuda material sino también consuelo, escucha y oración, convirtiéndose en un bálsamo de sanación para los más vulnerables.
En total, 1240 personas de 341 familias —incluyendo niños, ancianos y personas con discapacidad— han recibido atención integral. Cada gesto de cuidado y acompañamiento espiritual han hecho que las hermanas sean un signo vivo de la presencia de Dios, creando lazos de confianza y esperanza en medio de la guerra, y mostrando que incluso en el dolor y la pérdida es posible encontrar paz y fraternidad.

Honduras

En Honduras, las Hermanas de la comunidad Padre Marchetti acompañan a migrantes y personas desplazadas en sus momentos más delicados, desde familias de desaparecidos hasta jóvenes retornados marcados por la violencia. A través de la Pastoral de Movilidad Humana, gestionan centros de apoyo donde ofrecen refugio, escucha, oración y cuidado, brindando un rostro amable y un corazón comprensivo a quienes llegan sin nada. Sin embargo, la misión de las hermanas depende en gran medida de donaciones externas, ya que sus recursos son muy limitados. Y en ACN apoyamos su subsistencia y su labor.

Polonia

Cuando la guerra obligó a familias ucranianas a huir, muchas llegaron a Polonia con lo mínimo, aferrándose a la esperanza y al sueño de un futuro reconstruido. Para 850 familias, la Iglesia se convirtió en un refugio seguro, ofreciendo un lugar de oración, consuelo y estabilidad, donde los niños pudieron recibir bautismo y Primera Comunión, reconstruyendo su vida espiritual pese al caos de la guerra. Cuatro nuevos centros pastorales en Zyrardow, Skierniewice, Otwok y Minsk Mazowiecki brindan apoyo integral a los refugiados, acompañándolos en su camino y ayudando a transmitir valores como la fe, el perdón y la generosidad a las nuevas generaciones. Gracias a ACN, los sacerdotes que atienden estos centros pueden sostener estas iniciativas, asegurando que la Iglesia siga siendo un remanso de esperanza y compasión para quienes más lo necesitan.