Los cristianos en Irak han demostrado al mundo entero que el amor de Dios es más fuerte que el odio, pues, aun en medio del odio, la persecución y la violencia, el amor divino no ha sido vencido. En esta castigada nación de Oriente Medio, la fe y el amor siguen siendo firmes y la comunidad cristiana mantiene viva su esperanza en Jesús. Gracias a la generosa y fiel ayuda de los benefactores de la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN), se ha tendido un puente que allana el camino para que los niños puedan encontrarse con el Señor y recibir los sacramentos, haciendo posible que niñas como Rita se acerquen más a Cristo y celebren su primera comunión.
«No impidáis a los niños acercarse a mí» (Mateo 19, 14).
En un país donde los cristianos han sufrido años de violencia y persecución, hoy muchas familias enfrentan nuevas dificultades: la pobreza y la falta de oportunidades laborales, que las empujan a abandonar su tierra. En medio de esta realidad, la Iglesia trabaja para que las nuevas generaciones crezcan en la fe y mantengan viva la esperanza.
Gracias al apoyo de ACN, la archidiócesis siro-católica de Mosul pudo llevar adelante estos programas, acompañando a los niños en su preparación para recibir los sacramentos y ofreciendo a los jóvenes espacios para profundizar su relación con Jesús.
¡Este es el fruto de tu generosidad! Niños como Rita pudieron vivir la alegría de su Primera Comunión y cientos de jóvenes siguen creciendo en la fe, fortaleciendo el futuro de las comunidades cristianas de Irak.
¡Gracias por hacer posible que la fe y la esperanza sigan vivas en Irak!