Ellas han decidido permanecer

Religiosas misioneras

Durante el mes misionero queremos honrar a tantos que lo han dejado todo por servir a sus hermanos. Hoy compartimos estas historias de religiosas que no han duda en permanecer junto a quienes las necesitan, aunque tengan poco y nada que ofrecerles. Ellas saben que llevan consigo lo más importante la Fe y la certeza que Dios no abandona a ninguno de sus hijos. 

“Soy una persona pobre que ayuda a otras personas pobres”. Así resume sor Alphoncia Meinrad Mmole su vida como religiosa benedictina en Mozambique. La hermana originaria de Tanzania llegó al país en 2011 y trabajó durante cinco años en Mueda, donde ayudó a construir una comunidad con escuela, iglesia y talleres.

Ella y sus hermanas religiosas han elegido permanecer junto a personas que lo han perdido casi todo. Gracias al apoyo de ACN, acompañan a niños huérfanos y familias desplazadas en el norte del país, una zona afectada por la violencia yihadista.

Debido a los ataques terroristas y la violencia extrema en el norte del país iniciados en 2017, tuvo que huir junto a su congregación (las Hermanas Benedictinas de Nuestra Señora Auxiliadora) hacia Pemba. Pero no lo hicieron solas, llevaron consigo a los niños huérfanos y con ello se pusieron todos a salvo en este nuevo destino.

Hoy, las Hermanas Benedictinas continúan cuidando a los más necesitados. Pero la pobreza, la inseguridad y la falta de recursos hacen cada día más difícil su misión.

Y esta no es una historia aislada.

Muchas religiosas permanecen junto a quienes más sufren, incluso en lugares donde los recursos son escasos. Para continuar su misión necesitan algo tan concreto como alimentos, medicamentos, combustible o medios para trasladarse.

Como tres comunidades de las Hermanas de María Inmaculada en la diócesis de Yendi, en Gana, que necesitan apoyo para alimentación, manutención y otros gastos cotidianos. Tu aporte se puede sumar al de muchos otros benefactores para hacer posible que estas religiosas puedan permanecer junto a quienes más las necesitan.

También puedes apoyar a las Hermanas Franciscanas de la Cruz en Líbano para que puedan proporcionar durante seis meses los medicamentos que necesitan cerca de un millar de pacientes ($15.000 al mes por enfermo).

En este Mes de las Misiones, acompaña a quienes han hecho de su vida una misión.

Miles de religiosas han dejado atrás comodidades, familias y seguridades para estar cerca de quienes más necesitan una palabra de esperanza.

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