Terremotos en Venezuela. «La Iglesia es mucho más que edificios. Estamos con la gente en la calle»

Iglesia en Venezuela

ACN ya se ha comprometido a una segunda ayuda que, según su presidenta ejecutiva, será «muy superior a los 100.000 euros iniciales» concedidos justo después de los terremotos.

La Iglesia ha estado presente en las calles de La Guaira y Caracas, para cuidar y acompañar a los miles de víctimas del doble terremoto que causó gran destrucción en Venezuela el 24 de junio.

En una rueda de prensa organizada por Ayuda a la Iglesia que Sufre Internacional (ACN), el arzobispo de Caracas, Mons. Raúl Biord, señaló que aunque numerosas estructuras eclesiales resultaron dañadas, sacerdotes, religiosos y fieles no han cesado en su labor de ayuda.

«Como cristianos y como Iglesia, hemos estado en las calles desde el primer día. Tenemos más de 35 iglesias y edificios eclesiales dañados en La Guaira y Caracas, pero la Iglesia es más que edificios, y estamos en las calles, visitando a la gente y llevando consuelo a hospitales, comida a los campamentos improvisados y celebrando los sacramentos en la calle, con la gente» afirmó.

Como ejemplo de esta solidaridad, el arzobispo destacó la labor de los seminaristas de Caracas y sus diócesis sufragáneas, que han salido a las calles cada día, «acompañando a la gente, especialmente a quienes tienen el corazón roto por todo lo que han sufrido».

La Iglesia continua distribuyendo ayuda material, médica y alimentaria, especialmente a través de Caritas, que ha demostrado ser una de las instituciones más fiables del país. Sin embargo, el arzobispo Biord insiste en que las necesidades de la población van más allá de lo material.

«También es importante llevar consuelo y ayuda espiritual. Hay historias muy duras y las personas agradecen cuando llega un sacerdote o un diácono, porque sienten que Dios se hace presente. Hace poco alguien me comentó que, desde el terremoto, hasta los ateos creen en Dios», dijo el arzobispo Biord.

Casi un mes después de los terremotos, las cifras oficiales aún sitúan entre cuatro y cinco mil muertos, pero la magnitud de la tragedia es mucho mayor. «Entre 20.000 y 30.000 personas continúan desaparecidas, y un número aún mayor ha perdido sus hogares. En lugares como La Guaira, donde la mayoría trabaja en turismo o en el puerto, incluso quienes aún conservan sus casas han perdido su empleo. Muchas personas viven en refugios improvisados, y ahora aquí es invierno, lo que significa fuertes lluvias» explicó.

Mientras comienzan las conversaciones sobre la reconstrucción, el arzobispo considera que es igualmente necesario atender el trauma de los supervivientes. «Primero, tenemos que reconstruir vidas e historias. Más adelante podremos reconstruir infraestructuras, comenzando por hospitales y escuelas, porque la vida sigue y los niños necesitan volver a estudiar y los enfermos necesitan ser atendidos. Como Iglesia estamos al servicio de nuestro pueblo, para acompañarlos en su dolor y su trauma».

La Iglesia es consciente de que también debe cuidar a quienes se encuentran en primera línea de esta labor: sacerdotes, diáconos, religiosas y voluntarios laicos. «Podemos sentir la catolicidad de la Iglesia, porque somos una familia. Somos una familia para quienes han perdido a sus familias. Y también sentimos la solidaridad de quienes nos ofrecen ayuda concreta, como ACN. Ahora, nuestra prioridad es ayudar a sacerdotes, religiosas, diáconos, ministros de comunión, a todos aquellos que sirven directamente a la Iglesia, especialmente desde La Guaira, que perdieron sus hogares y familia. Tenemos que cuidar a nuestros cuidadores. Necesitan estar fuertes para apoyar a las personas que visitan. Nuestra primera prioridad es acompañarlos con nuestra presencia».

Una de las tareas más importantes de estos agentes pastorales es ayudar a los supervivientes a afrontar sus pérdidas personales y familiares y ofrecer una sepultura digna a los fallecidos. Sin embargo, esta labor resulta especialmente difícil porque todavía hay numerosos cuerpos atrapados bajo edificios de hasta trece plantas reducidos a escombros. Al mismo tiempo, Mons. Biord considera que la tragedia ha permitido que muchas personas, incluso el propio gobierno, vean a la Iglesia bajo una luz distinta, reconociendo su capacidad única para hacer llegar la ayuda allí donde más se necesita.

«El Gobierno ha permitido a la Iglesia acceder a determinadas zonas y distribuir ayuda. Cáritas es reconocida y respetada dentro de este proceso y se valora mucho su papel como coordinadora de la asistencia. Podemos recibir ayuda y seguimos haciéndolo de forma organizada, aunque sabemos que la principal responsabilidad corresponde al Estado. Más allá de las divisiones políticas, debemos pensar en las víctimas y en la reconstrucción», dijo el arzobispo Biord.

El obispo auxiliar Carlos Márquez, de Caracas, también habló y describió lo que la Iglesia considera su misión principal en este momento. «Estamos intentando ser agentes del Cielo en Venezuela. Cuando la gente nos habla, cuando nos ve ayudando a otros, queremos transmitir un mensaje de esperanza y mostrarles que Dios no nos abandona; que Él está con nosotros y camina con nosotros. Esa es nuestra firme convicción. Intentamos transmitir eso con palabras y acciones. Estamos intentando aliviar el dolor de nuestro pueblo. Puede que no podamos reconstruir edificios, pero podemos ser las manos y la voz de Dios para transmitir esperanza a nuestro pueblo. Eso es lo que intentamos hacer».

Cuando la tragedia golpeó Venezuela, ACN destinó una ayuda inicial de 100 mil euros para responder a la emergencia de manera inmediata. La presidenta ejecutiva de la fundación, Regina Lynch, dijo en la rueda de prensa que ya se está preparando un nuevo paquete de ayuda.

«Una delegación de nuestro departamento de proyectos viajará pronto a Venezuela y se reunirá con la Iglesia allí para escuchar sus necesidades. Para entonces habrán establecido una lista de prioridades, y nos será más fácil anunciar el siguiente paquete, que sin duda será mucho mayor que los 100 mil iniciales. Será sobre reconstrucción, pero también sobre sanación de traumas», explicó la presidenta ejecutiva.

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