República Centroafricana: llora la muerte del padre Crépin Martial Monga

Padre Crépin

Asesinado  a tiros cuando regresaba a su casa el padre Crépin Martial Monga, vicario de la parroquia católica de San Juan Bautista en Zémio, República Centroafricana, era conocido por su labor pastoral y por su papel fundamental en los esfuerzos locales de consolidación de la paz en la región.  En el ataque también resultó gravemente herida una feligresa que lo acompañaba, cuya vida sigue en peligro.

Según informaron fuentes locales y diocesanas, el ataque se produjo hacia las 18:43 horas en la carretera que une un puesto de control de las Fuerzas Armadas Centroafricanas con la residencia parroquial. El sacerdote recibió un disparo en la cabeza y falleció en el acto, mientras que la mujer que viajaba con él fue alcanzada en el cuello y permanece ingresada en estado crítico en el hospital de Zémio.

Por el momento, las autoridades no han identificado a los autores del ataque y ningún grupo ha reivindicado la acción. La investigación continúa abierta para esclarecer las circunstancias y el móvil del crimen.

El padre Monga de sólo 36 años, había sido ordenado en 2021 y desde 2024 servía a la comunidad donde era conocido por su cercanía a la población y por su dedicación a las familias que viven en una zona marcada por el conflicto armado. Quienes lo conocieron lo describen como un sacerdote entregado por completo a su ministerio, cuya única «arma» era el Evangelio.

Pocas horas antes de morir, había presidido una intensa jornada pastoral. El 28 de junio administró el sacramento del Bautismo a 175 personas, entre ellas 160 cristianos desplazados pertenecientes a su parroquia. A la mañana siguiente acompañó a los recién bautizados hasta la ribera del río Mbomou antes de regresar con ellos a Zémio, en lo que terminó siendo su último acto pastoral.

También destacan su firme compromiso con el diálogo y la cohesión social en una de las zonas más vulnerables del país africano, asolada por la violencia derivada de las tensiones étnicas, la presencia de grupos armados y las rivalidades por el control del territorio y los recursos. La voz del padre Crépin Martial Monga siempre estuvo presente en apoyo de la reconciliación en el sureste de la República Centroafricana, en Haut Mboumou, donde la violencia y el desplazamiento siguen aumentando, poniendo en grave peligro las iniciativas de paz y la seguridad de la población civil.

El padre Monga coordinaba el Comité Local para la Paz y la Reconciliación de Zémio (CLPR), un organismo, «de mediación entre las comunidades, las autoridades locales y otras partes interesadas en la región, donde a menudo es la Iglesia Católica, a través de sus sacerdotes y estructuras parroquiales, la que asume efectivamente este papel de mediación y protección para la población».

Su posición, según muchos, lo convirtió en una figura fundamental comprometida con el mantenimiento del diálogo y la cohesión social en una de las zonas más vulnerables del país.

Desde hace algún tiempo, la situación en la prefectura de Haut-Mbomou, una de las 20 del país, fronteriza con Sudán y la República Democrática del Congo, atraviesa una grave crisis humanitaria y de seguridad, con serios problemas que afectan la supervivencia de las comunidades locales, el desplazamiento de personas y el acceso a la ayuda humanitaria. La agencia de noticias Fides señala tres factores de inestabilidad: «una fuerte presencia de grupos armados (en particular, milicias Azande/Zande); tensiones étnicas y la lucha por el control del territorio y los recursos; y fuertes conflictos entre soldados centroafricanos y miembros de Wagner, la compañía militar privada rusa presente en el país desde hace varios años en apoyo del ejército regular (Forces Armées Centrafricaines FACA)».

En una declaración del Simposio de Conferencias Episcopales de África y Madagascar (SECAM), según informó Ayuda a la Iglesia que Sufre, el obispo Aurelio Gazzera, sacerdote carmelita italiano de la diócesis de Bangassou, calificó el asesinato como «una enorme pérdida para la comunidad local y para la propia diócesis», y elogió también el compromiso del sacerdote con la paz y la reconciliación en la región.

El obispo de Bangassou, Mons. Aurelio Gazzera, expresó su pesar por la muerte del sacerdote y calificó lo sucedido como «una pérdida inmensa para la comunidad local y para la diócesis de Bangassou».

El prelado destacó el compromiso constante del padre Monga con la promoción de la paz y la reconciliación en una de las regiones más inestables del país. En el momento de hacer pública su declaración, explicó, todavía se escuchaban disparos en Zémio, lo que dificultaba obtener información precisa sobre lo ocurrido.

Donar