Mientras 48 países se preparan para competir por la Copa del Mundo, la libertad religiosa sigue siendo un objetivo difícil de alcanzar para uno de cada tres equipos que compiten.
El Mundial de la FIFA 2026, que se celebra del 11 de junio al 19 de julio en Estados Unidos, México y Canadá, reúne a 48 naciones en el mayor torneo de la historia de la competición. Mientras millones de aficionados en todo el mundo siguen este evento, otra realidad global merece atención: millones de personas que viven en 14 de los países participantes continúan sufriendo restricciones a su libertad religiosa o de creencias, según el último Informe sobre la Libertad Religiosa en el Mundo (RFR) de la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN).
Esta proporción – el 30% de los participantes – refleja de manera muy similar número de países marcados en naranja (discriminación) o rojo (persecución) en el mapa global del RFR, un total de 62 de los 196 Estados analizados. Según el informe de ACN, tres de los países participantes están clasificados como lugares de persecución religiosa, mientras que otros once, como países donde una discriminación significativa afecta a la libertad religiosa o de creencias.
En Irán y Arabia Saudí, las interpretaciones estrictas del islam sustentan sistemas legales que restringen severamente la libertad religiosa, especialmente para conversos y miembros de comunidades religiosas no reconocidas. Quienes desafían estas limitaciones se arriesgan a ser detenidos, encarcelados e incluso, en algunos casos, condenados a muerte.
La República Democrática del Congo, por otro lado, sufre una inestabilidad crónica y una violencia persistente. El aumento de la actividad yihadista por parte de las Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF) en el este del país ha agravado aún más la situación.
Amenazas a la Libertd Religiosa
México, uno de los tres países anfitriones y sede del partido inaugural, recuerda que las amenazas a la libertad religiosa no provienen únicamente de leyes restrictivas. Aunque el país tiene una larga tradición de anticlericalismo institucional, la principal preocupación hoy surge del crimen organizado y el narcotráfico. Sacerdotes, líderes religiosos y agentes pastorales son con frecuencia objetivo de grupos criminales que buscan controlar comunidades locales en distintas regiones.
Haití – en el grupo C de la fase eliminatoria, con su último partido previsto el 24 de junio en Atlanta, Estados Unidos– presenta una situación aún más alarmante. Aunque se ha clasificado para el Mundial, solo uno de los 26 jugadores de su selección vive y juega actualmente en el país. Amplias zonas del territorio están, de hecho, bajo el control de bandas armadas que en los últimos años han secuestrado y asesinado a numerosos líderes religiosos, además de obstaculizar la labor de las iglesias y organizaciones confesionales.
Minorías religiosas discriminadas
Otros países participantes, como Marruecos, Túnez, Argelia, Jordania, Catar, Egipto y Turquía, albergan a millones de personas que no gozan plenamente de la libertad de religión o de creencias. Las minorías religiosas —entre ellas cristianos, bahaíes y algunas comunidades musulmanas— siguen sufriendo diversos grados de discriminación y restricciones en la práctica y expresión de su fe, a menudo debido a una gran presión social.
Ejemplo de esperanza
En este contexto, Irak ofrece un ejemplo de esperanza. Durante los últimos años, los cristianos y otras minorías religiosas han sufrido graves episodios de persecución y siguen denunciando formas de discriminación institucional. Sin embargo, la selección nacional de fútbol se ha convertido en un símbolo de unidad, al integrar a diferentes grupos étnicos y religiosos, como árabes, kurdos, chiíes y suníes. Cuatro de sus jugadores son cristianos. En un país donde los cristianos representan actualmente menos del 1 % de la población, es un hecho notable que cerca del 15 % del equipo esté compuesto por jugadores cristianos.
En Uzbekistán, los estrictos controles sobre la actividad religiosa afectan a creyentes de distintas confesiones, incluida la mayoría musulmana, limitando la libertad de culto y de expresión religiosa.
Llamamiento a defender la libertad religiosa
Según Marta Petrosillo, directora del Centro de Estudios sobre Libertad Religiosa de ACN y editora jefa del RFR, el Mundial de Fútbol representa una oportunidad para visibilizar la situación de países donde este derecho está amenazado:
«El Mundial reúne a personas de todas las culturas, religiones y naciones. También es una oportunidad para poner de relieve los desafíos a los que millones de personas siguen enfrentándose para ejercer su derecho fundamental a la libertad religiosa. Animamos a los gobiernos de todo el mundo a respetar y proteger este derecho, garantizando que todos puedan practicar, cambiar o compartir su fe libremente, sin temor a la discriminación o la persecución».
«Aunque los aficionados apoyen a diferentes selecciones, el Mundial también nos recuerda los valores que nos unen: el respeto por la dignidad humana y por la libertad de religión», añadió.
Si desea apoyar el derecho universal a la libertad de religión, puede añadir su nombre a la petición de ACN por la libertad religiosa aquí.