La diócesis católica romana de Odesa-Simferópol del sur de Ucrania se ve muy afectada por la guerra. Allí, 23 religiosas prestan un servicio abnegado en las parroquias. Sin embargo, el aumento de los precios de los productos de primera necesidad se está convirtiendo en un problema cada vez mayor, no solo para las personas necesitadas a las que atienden, sino también para ellas mismas. Por ello, gracias a la ayuda de nuestros benefactores, el año pasado pudimos volver a contribuir a sus gastos de manutención con una ayuda de $ 1.049.990 (1.000 euros) por religiosa, y seguiremos ayudándolas al igual que hacemos con muchas religiosas de otras diócesis ucranianas.
La Hna. María Jonasza Bukowska, de la Congregación de las Hermanas de Santa Isabel, que actualmente ayuda en Chornomorsk sobre todo a personas sin hogar, desplazados y ancianos necesitados, nos escribe: “Al comienzo de la guerra decidimos quedarnos aquí para servir lo mejor posible a la población y a los miembros de nuestra comunidad, y, desde el principio, Dios nos ha mostrado cómo podemos ayudar. Cada vez más personas llamaban a nuestra puerta, entre ellas, algunas que llevan años acudiendo a nosotras. Nunca hemos despedido a nadie con las manos vacías, pero la guerra ha agravado aún más el problema de la pobreza y la terrible inflación.
Damos gracias a Dios cada día por todos nuestros benefactores, a quienes debemos el hecho de poder hacer algo bueno por estas personas y brindarles un poco de normalidad. Pero, sobre todo, le estamos agradecidos a Él por protegernos y ocuparse de todos nuestros asuntos, como, por ejemplo, de que nuestra casa siga en pie… Nosotras le damos gracias por cada nuevo día que nos regala y por darnos la fuerza para superar nuestros miedos y continuar con nuestro servicio. Porque el amor es más fuerte que el miedo y más fuerte que la muerte”.
La Hna. Halina Gaura, perteneciente a las Hermanas de San Vicente de Paúl, presentes en Balta, donde también ayudan a los necesitados, añade: “Precisamente en estos momentos tan difíciles de la guerra, su apoyo es muy importante para nosotras, pues nos transmite un sentimiento de solidaridad, fraternidad, esperanza y fuerza para continuar nuestro servicio en este lugar. Que Dios os premie con el céntuplo por la bondad de vuestro corazón”.
¡Por favor, no dejen de apoyar a las valientes religiosas de Ucrania!