LEGADOS
Que su historia continúe en un legado de amor.
Un pequeño porcentaje puede convertirse en su mayor obra.
Legados que DAN VIDA
Hoy puede decidir seguir haciendo el bien cuando ya no esté. Un acto de amor que deja una huella eterna.
Convertir su legado en esperanza.
Hay personas que han decidido incluir en su testamento a Ayuda a la Iglesia que Sufre. Con su legado, aun cuando ya no están, continúan sosteniendo a los sacerdotes, religiosas y laicos que dan su vida por los más vulnerables en tantos países de necesidad y sufrimiento.
El Papa Francisco aseguraba que los “tesoros” que se pueden acumular en vida “son desvanecidos por la muerte”, pero hay un tesoro que nadie se puede llevar, que no es “aquello que ahorraste para ti, sino aquello que diste a los otros”.
Ejemplo que trasciende.
Muchos benefactores en el mundo deciden, por ejemplo, dejar el 99% a sus hijos y el 1% a ACN para ayudar a quienes más lo necesitan. De esta manera, no solo comparten sus bienes con quienes aman, sino que también dejan a sus hijos un ejemplo de generosidad y solidaridad que perdura en el tiempo.
¿Cómo dejar un legado?
Si tiene la intención de dejar un legado en favor de Ayuda a la Iglesia que Sufre, el momento de hacerlo es al otorgar su testamento o al modificar alguno anterior.
Casos que se eximen del impuesto a la herencia:
Según la Ley de Donaciones, estarán exentas de impuestos aquellas donaciones y asignaciones que cumplan con las siguientes condiciones:
- Las destinadas a la construcción o reparación de templos dedicados al servicio de un culto, así como al sostenimiento del mismo.
- Aquellas cuyo único propósito sea la beneficencia, la promoción de la educación o el desarrollo de la ciencia en el país.
¿Realmente llegará mi ayuda?
Sí. Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN) es una fundación pontificia con presencia en todo el mundo, reconocida por su transparencia y rigurosidad en el uso de los fondos. Todas las oficinas de ACN son sometidas a auditorías anuales para poder publicar cada año las cuentas de ACN, demostrando cada peso gastado.
Su legado puede convertirse en ayuda de emergencia, construcción de templos, transporte para misioneros, formación para seminaristas, sustento de religiosas, entre otras causas que usted puede elegir.
Porque no se trata solo de dinero.
Se trata de asegurar que la fe, la esperanza y la presencia de la Iglesia sigan vivas donde más se las necesita.
Si tiene dudas o le gustaría incluir a ACN en su testamento, puede contactar a la Directora Nacional de ACN Chile, Magdalena Lira: mlira@acn-chile.org
Un legado puede ser mucho más que bienes: puede ser ESPERANZA.
Conozca todo el bien que puede hacer:
- Sostenimiento de sacerdotes y comunidades religiosas en países de necesidad.
- Medios de transporte para la evangelización.
- Construcción de capillas, conventos y seminarios en países donde la Iglesia sufre necesidad.
- Ayuda de emergencia.
- Producción y distribución de material para la evangelización.
- Formación de seminaristas, novicias, religiosos y laicos comprometidos.
- Apoyo a los medios de comunicación que difunden la Palabra de Dios.
Llevará el Evangelio hasta el último rincón del planeta
y cambiará la vida de comunidades enteras
Su legado también puede convertirse en Misas por su eterno descanso
Al incluir a Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN) en su testamento, su legado puede convertirse en una ayuda concreta para sacerdotes que viven y sirven en algunos de los lugares más pobres y perseguidos del mundo.
Si así lo desea, también puede especificar que, tras su fallecimiento, se celebren Misas por su eterno descanso. Esas Eucaristías serán celebradas por sacerdotes de países necesitados, donde las intenciones de Misa suelen ser, muchas veces, el único medio de sustento para ellos.
En muchas comunidades, los fieles viven en condiciones tan difíciles que no pueden apoyar económicamente a sus sacerdotes. Gracias a estas intenciones de Misa, ellos pueden continuar su misión pastoral y seguir acompañando espiritualmente a su pueblo.
De esta manera, su legado no solo se convierte en ayuda material para la Iglesia, sino también en oración viva.