HISTORIA Y FUNDADOR

HISTORIA Y DUNDADOR

Fundador

El 17 de enero de 1913 comenzó en Holanda la historia de una vida llena de pasión, generosidad y amor. Ese día nació el Padre Werenfried van Straaten, que ha dejado una impronta de entrega a los demás a través de una institución, Ayuda a la Iglesia que Sufre, fundada en 1947, cuyo primer y principal objetivo es estar “Donde Dios llora”.

El Padre Werenfried fue ordenado sacerdote en 1940. Siete años más tarde, finalizada la Segunda Guerra Mundial, creó “Ayuda a la Iglesia que Sufre” para socorrer a los refugiados alemanes.

Desde entonces el Padre Werenfried consagró su vida a la reconciliación de los pueblos destrozados por la guerra. También se esforzó por responder a las necesidades espirituales y materiales de los cristianos en todo el mundo, teniendo siempre a Cristo y a su Iglesia como centro.

Siempre apoyó incondicionalmente a la Iglesia necesitada y perseguida en cualquier lugar del mundo donde lo necesitara. Nunca rechazó una solicitud de ayuda de un Papa, a quienes decía: “Sus deseos son órdenes”.

Su entrega fue completa. No conoció limitaciones de ningún tipo cuando se trataba de ayudar a la Iglesia. Con un ingenio singular, hizo frente a las situaciones extremas que se le fueron presentando. “Autos-Capillas”, “Barcos-Capillas” y “sacerdotes con mochila”, fueron algunas de las ideas que tuvo para llevar la Fe a los más necesitados.

El Padre Werenfried murió el 31 de enero de 2003 en Alemania, dejando como legado una fundación que ya se encuentra en 20 países del mundo. “Ayuda a la Iglesia que Sufre”, la “escuela del amor” (como a él le gustaba llamar a la institución), continúa sembrando la reconciliación y la paz por todo el mundo, y llevando a las personas el mejor regalo que se puede ofrecer: Jesucristo.

“Acercar a Dios a las personas es el objetivo de nuestro trabajo. Nosotros hemos de ser las puertas abiertas por las que el Amor de Dios abra una vía triunfal, para que el más abandonado de nuestros hermanos y el más endurecido de los perseguidores puedan recibir su calor”..

 

Hitos Históricos

1947- Navidad en la abadía de Tongerlo en Bélgica: el monje premonstratense Werenfried van Straaten pide ayuda para los 14 millones de refugiados alemanes que viven en extrema pobreza. Había comenzado, sin saberlo, la obra ‘Ayuda a la Iglesia que Sufre’. 

1952 - "Ayuda a la Iglesia que Sufre" extiende su ayuda a la Iglesia perseguida y oprimida de Europa del Este, dominada por el comunismo.

1961 - "Ayuda a la Iglesia que Sufre" presta ayuda de emergencia a los refugiados que huyen de los regímenes comunistas de China, Corea del Norte y Vietnam del Norte.

1962 - El Papa Juan XXIII pide al P. Werenfried que amplíe su ayuda a Latinoamérica.

1965 - Comienza la ayuda a la Iglesia que sufre en África.

1973 - Lanzamiento del proyecto AMA: se compran al Ejército suizo 300 camiones que se envían a Brasil para ser utilizados al servicio de la pastoral que la Iglesia lleva a cabo en la vasta selva del Amazonas.

1979 - Se imprime la primera Biblia del Niño con ocasión del Año Internacional del Niño. Es el punto de partida de una iniciativa que acabará convirtiéndose en el proyecto internacional de mayor envergadura y duración de la historia de "Ayuda a la Iglesia que Sufre".

1984 - "Ayuda a la Iglesia que Sufre" es reconocida por la Santa Sede como Asociación Pública Universal, dependiente de la Congregación para el Clero.

1994 - Con el apoyo de Juan Pablo II, comienza una campaña de "ecumenismo práctico" con la Iglesia Ortodoxa rusa. Un proyecto muy significativo ha sido la puesta en marcha de los "barcos capilla" que surcan hasta el día de hoy los ríos Volga y Don como iglesias flotantes. 

1998 - "Ayuda a la Iglesia que Sufre" abre oficina en Chile.

2003 - El 17 de enero, el P. Werenfried celebra su 90º cumpleaños con una solemne Misa en la catedral de Limburgo, en compañía de unos 500 colaboradores, amigos y bienhechores. Dos semanas más tarde, el 31 de enero, el Señor concede al P. Werenfried el descanso eterno.

2011 - Benedicto XVI erige a "Ayuda a la Iglesia que Sufre" como fundación de derecho pontificio con sede en El Vaticano.

Pensamiento Fundador
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“La Santa Iglesia no es una colección de monumentos culturales, sino Cristo vivo que quiere vivir en nuestro corazones, que quiere dar con nuestras manos y revelar su bondad en nuestra caridad”.

“En la Sagrada Escritura hay una frase trágica: ‘Ha venido a su casa y los suyos no le han recibido’. No había sitio para él porque los suyos no tenían caridad. Esa es la oscura raíz de las guerras y las destrucciones, de la injusticia y del desorden. Cristo no está más que donde está la caridad”.

“Fue entonces cuando entré en contacto con un Dominico cuya influencia fue determinante en mi vida. El me hizo descubrir el cristianismo como continuación de Cristo. Ser cristiano, entonces lo comprendí, es vivir como Cristo, pidiendo al Padre, dando y dándose con todo su ser”.

“Hay que pedir al hombre lo imposible, que rompa sus límites, que aumente sin cesar su capacidad de amar, que abra sus manos a quienes le piden pan, que escuche las quejas de los infelices, de los no amados”.

PW2“El hombre es mucho mejor de lo que se cree. La mejor manera de atajar la violencia y el odio es recurrir a su bondad y generosidad. Son muchos los dispuestos a sacrificios auténticos si se recurre a ellos. No temamos pedir su ayuda. A menudo, no esperan más que esta invitación para despertarse al amor, para descubrir a Cristo”.

“Pongamos lo que somos y lo que tenemos al servicio de Dios, de la Iglesia y de los demás. Está a nuestro alcance... Oremos como si todo dependiese de Dios y actuemos como si todo dependiese de nosotros”.

“No temamos. Dios es más grande de lo que creemos. El hombre es mejor de lo que pensamos. Trabajemos en pro del reino de Dios y todo lo demás nos será dado por añadidura”.

“No esperemos a que el Señor aparezca en un nimbo luminoso haciendo milagros. El, que desde toda la eternidad es misericordioso, nos ha elegido, en su gran bondad, para que seamos en este mundo los artesanos de su caridad”.

“El amor al prójimo no está tejido con palabras bellas. El amor exige ofrendas, actos y sacrificios. Exige, ante todo, la entrega personal. Y exige además que tomemos claramente partido a favor de los hambrientos, los perseguidos, los pobres, los enfermos, los prisioneros. Son ésos los que Cristo nos describió en el Juicio Final, y en ellos Cristo reviste nuestra apariencia”.

“Lo que damos con amor pertenece, de todos modos, a Dios. Y si nosotros mismos pertenecemos al Señor, seremos tal vez capaces de vencer al Maligno. Porque el amor es más fuerte que la muerte”.

“Ni un solo instante hemos dejado de atraer la atención hacia el hecho de que todos los pueblos forman un todo y de que somos solidarios y responsables unos de otros. Hemos subrayado la obligación que tiene la Iglesia de guiar al cielo a los refugiados en quienes ha muerto la esperanza, y lo mismo a los perseguidos: todos los hombres son hermanos nuestros porque Cristo murió por ellos como por nosotros”.

“La predicación más elocuente si no va subrayada por la caridad está destinada al fracaso”.

“Estamos obligados a consolar y ayudar con todo nuestro corazón y con toda nuestra alma a los que Cristo ha elegido llamándolos ‘los más pequeños de entre los suyos’”.

“La caridad no debe conocer medida ni fronteras; no tiene límites. No debe contentarse con procurar lo estrictamente necesario, sino que debe, siguiendo el ejemplo de nuestro Padre celestial, estar pronta a dar también el resto”.

“Hemos de recibir la gracia de Dios, hemos de rezar más y hacernos mejores, unirnos a los que por sus virtudes y por la vocación que han recibido de Dios pueden ayudarnos. Y, en la medida de nuestras débiles fuerzas, tenemos que ayudar a nuestros semejantes”.

“Nuestra preparación más segura para un porvenir mejor reside en nuestra resurrección con Cristo a una vida de bondad, de generosidad, de compasión, de entrega, de caridad concreta, en unidad con todos los hombres de buena voluntad”.

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