Vigilia de oración en la casa natal del padre Maccalli: “Dios, nuestro Padre, dale la libertad al padre Pierluigi”

 “Todos los días, en la diócesis de Niamey, al final de cada misa, rezamos por la liberación del padre Gigi Maccalli. El arzobispo Laurent Lompo compuso una oración por él que recitamos desde el pasado mes de septiembre, cuando ocurrió el secuestro”. Así lo señaló, en una conversación con la Agencia Fides, el padre Vito Girotto, hermano del padre Gigi, quien se encuentra en una misión a Makalondi, situada a 25 km de Bomoanga, donde el padre Pierluigi fue secuestrado hace 8 meses, el 18 de septiembre de 2018. Hoy en Madignano (Cremona), lugar de nacimiento del padre Maccalli, se realizó una vigilia de oración por el sacerdote secuestrado. El padre Girotto tradujo a Fides el texto de la oración: “Dios Padre nuestro, tú nos llamas a la libertad. Tu hijo Jesús se sometió al sufrimiento para quitar el pecado del mundo, concede a tu siervo Pierluigi, detenido en la cárcel, la libertad que tú querías dar a todos tus hijos. Dale a nuestro tiempo la gracia de la paz, te lo pedimos por medio de Jesucristo nuestro salvador y Señor. Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, ayúdanos. San Miguel Arcángel, protégenos”.

“En Níger creemos que el padre Gigi está vivo, pero no sabemos dónde está. Pensamos, sin embargo, que no está en Níger, sino en otro país del Sahel. Conociendo a Gigi, por haber colaborado con él en Italia y en Níger, puedo pensar que, con su serenidad y su capacidad de ver a las personas y los acontecimientos según el plan de Dios, podrá, sostenido por nuestra oración, hablar con aquellos que lo supervisan y manifestará su voluntad de dialogar y comprender por qué han llegado a ese gesto que lo ha alejado de su querida misión de Bomoanga”, añadió el padre Vito.

El misionero también recordó que “han pasado ocho meses desde la noche del lunes 17 de septiembre cuando recibí una llamada telefónica, alrededor de las 10:15 p.m., del padre Dass Arokya quien, en voz baja, me dijo que los bandidos habían disparado al aire y habían entrado en la casa del padre Maccalli, probablemente para robarlo. Diez minutos más tarde me dijo que se había visto obligado a seguir una gran motocicleta en la que cabían tres personas: dos atacantes y nuestro padre en el medio. Desde esa noche tuve que dejar Makalondi porque la policía no podía garantizar la seguridad para los europeos en toda la zona. Cuando llegué a Niamey esa misma noche, tuve que adaptarme a la nueva situación. Pensando en las condiciones de vida del padre Gigi, como lo llamamos cariñosamente, he intentado, junto con los otros hermanos, mantener viva su memoria en la oración: pensamos y esperamos que siga vivo”.

El padre Girotto continuó diciendo: “A la oración compuesta por nuestro arzobispo Laurent cada mes le añadimos otra especial. En marzo, dos pastores protestantes y dos jóvenes de Bomoanga recordaron al padre Pierluigi como un misionero que ayudaba a todos sin distinción y especialmente a los niños desnutridos y enfermos; en abril, el Vía Crucis del Viernes Santo presentó en filigrana el Vía Crucis que padre Pierluigi vive desde hacía siete meses; en mayo se ha programado una oración ecuménica con los musulmanes, que no sé si será posible llevar a cabo, dado el clima de gran inseguridad que se ha acrecentado desde el comienzo del Ramadán.

Esta oración asidua y coral entre cristianos y otros creyentes nos recuerda que hay docenas de otros nigerinos secuestrados en la frontera con Nigeria. Son mujeres, niños y hombres de religión musulmana cuyos nombres no conocemos pero que sufren de falta de libertad. Sabemos que los más débiles son esclavizados. Con todos los signos de violencia y muerte procedentes de la cercana Burkina Faso y los últimos ataques terroristas en Níger, el clima de miedo ha aumentado, pero la esperanza de la liberación de todos los rehenes del Sahel no ha disminuido”.

“La oración que la Iglesia de los primeros cristianos hizo por la liberación de Pedro -concluyó el sacerdote y misionero de la SMA- la presentamos aquí, por todas las personas privadas de libertad. En la larga noche de la detención de Pedro, la fuerza de la incesante oración de la Iglesia se eleva a Dios y el Señor la escucha y realiza una liberación impensable e inesperada, enviando a su ángel. Hoy dirigimos de nuevo esta petición al Señor, para que salve al padre Pierluigi”. 

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