Testimonios

Gracias a la colaboración de los benefactores, nuestra Fundación Ayuda a la Iglesia que Sufre se hace presente en los lugares en donde la Iglesia está más necesitada. Gracias a su ayuda, apoyamos y le damos sustento a los sacerdotes, religiosos, religiosas y misioneros que entregan su vida para ir al servicio de los pobres, los que son perseguidos, los que están solos, los enfermos, etc. Ellos llegan donde muchos no se atreven, poniendo muchas veces su propia vida en peligro. 

Como Fundación, queremos hacerles llegar las palabras de agradecimiento de nuestros beneficiados. Cada donación se transforma, como por milagro, en ropa, medicamentos, comida, utensilios básicos, etc. Sus obras de Misericordia son las que mantienen en ellos la Fe y la esperanza. 

DESDE SIRIA:  

Un equipo de Ayuda a la Iglesia que Sufre viajó a Siria para conocer en terreno lo que pasa en ese país, donde cada vez más personas luchan por sobrevivir. Ahí se encontraron con familias desesperadas por tener comida, calor, ropa limpia, alojamiento y medicinas. En lugares sacudidos por granadas, bombas Siria 8y una creciente pobreza, vieron cómo nuestra Fundación se disponía a distribuir ayuda entre jóvenes y mayores.“Si no fuera por ustedes, no habríamos sobrevivido. Han sido los primeros en ayudarnos”, nos confesó una familia. La precariedad es especialmente aguda en el caso de los cristianos que huyen de la persecución de los extremistas empeñados en destruir una Iglesia cuyas raíces se remontan a San Pablo y  al primer florecimiento de nuestra fe. Siria 7

El equipo regresó con un puñado de historias de individuos y familias que necesitan urgentemente de nuestra compasión y misericordia, mientras recorren su  vía crucis personal. Además, se les encomendó una lista de nuevas peticiones de ayuda de parte de los líderes eclesiales determinados a mantener con vida la fe y la esperanza.

“Tuve hambre y me disteis de comer” (Mt 25, 35)

En Siria se encontraron con la Hna. Annie Demerjian, que les informó sobre su labor, el que consiste en dirigir un equipo que distribuye ayuda en Alepo, el epicentro del conflicto. La religiosa les dijo: “Resulta doloroso ver a gente sin comida y sin agua. En estas personas, Jesús tiene hambre y sed. Me llena de alegría poder ayudarlas y ser testigo del alivio y felicidad en sus rostros”.

La Hna. Annie dirige un equipo de voluntarios que distribuye y financia combustible, electricidad, víveres, medicinas y alojamiento para los habitantes de Alepo. Desafiando las bombas y a los francotiradores, este grupo de los Ángeles de la Misericordia  ha identificado más de 550 hogares en su intento de elegir a los más necesitados de una ciudad rodeada por grupos extremistas.

El ISIS (Estado Islámico) ha cortado el abastecimiento de agua y el suministro de electricidad está en manos del Frente Al-Nusra. La mayoría de la gente no puede pagar suministros básicos debido a la gran inflación.

No obstante, gracias a la Hna. Annie y su equipo, ha sido posible:

Siria
La Hna. Annie y los Ángeles de la Misericordia
  • Pagar la electricidad de 800 hogares
  • Distribuir 5.000 pijamas
  • Entregar 2.500 pares de zapatos
  • Distribuir 7.200 abrigos y jerséis
  • Entregar regalos de Navidad y Pascua a niños: juegos, dulces y artículos devocionales

Mientras la violencia y la miseria van en aumento en Alepo, la Hna. Annie ha pedido a Ayuda a la Iglesia que Sufre que provea de bonos para agua corriente y paquetes de artículos de primera necesidad (víveres, productos de aseo como jabón, champú, cepillos de dientes, entre otros), así como ayuda para pagar los alquileres.

Aunque el número de familias cristianas ha disminuido (de 200.000 antes de la guerra a apenas 35.000 actualmente), algunas de las que permanecen sienten, en palabras de la Hna. Annie, que “tienen la misión de quedarse”, mientras que otras personas están demasiado débiles o tienen demasiado miedo como para escapar por la única carretera que conduce al exterior de la ciudad.

La Hna. Annie nos dijo: “Si vieran Alepo, les entrarían ganas de llorar, pues gran parte de la ciudad está destruida. Si Ayuda a la Iglesia que Sufre no ayudara a estas personas, ¿quién sabe qué ocurriría? Realmente, Ayuda a la Iglesia que Sufre está ayudándonos a obrar milagros, pues no es fácil distribuir comida y mantener así con vida a 300 familias”.

Compartir con los que no tienen nada

Las calles estaban inquietantemente silenciosas cuando el equipo de Ayuda a la Iglesia que Sufre  llegó a Homs. Esta ciudad, que ha presenciado uno de los enfrentamientos más feroces en Siria, presentaba una escena de devastación total: ventanas destruidas, cúmulos de escombros y muros recubiertos de agujeros provocados por las balas. Y, sin embargo, a pesar de una guerra que dura ya cuatro años, el corazón de la ciudad sigue latiendo.Siria 6

En Homs, en el laberinto de las calles del casco antiguo, el Padre Jihad está a cargo de dos iglesias: la gravemente dañada de San Marón y la de San Chárbel. El trayecto entre ambas es muy peligroso, y el P. Jihad les explicó cómo, por poco, evitó una bomba que estalló cuando iba a su encuentro. Gracias al apoyo de Ayuda a la Iglesia que Sufre, el P. Jihad puede ofrecer alojamiento y calefacción a familias determinadas a empezar de cero en una ciudad cuyas iglesias más antiguas datan del año 50 después de Cristo.

Padre Jihad
Padre Jihad

“Llevo ahora 33 años trabajando como sacerdote”, dijo, “pero solo cuando llegué a Homs entendí realmente lo que significa celebrar la Misa”.  “La respuesta a esta guerra es la Eucaristía: partir el pan y dar lo poco que tenemos a los que no tienen nada. Los luchadores, por definición, no comparten, pero en la Eucaristía damos gracias a Dios por ofrecernos la oportunidad de compartir Su amor con los que están tan apremiantemente necesitados de él”.

Las peticiones que Ayuda a la Iglesia que Sufre ha recibido recientemente de Homs incluyen paquetes de víveres y artículos de aseo (jabón, cepillos y pasta de dientes, papel higiénico y detergente) para 430 viudas.

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El Arzobispo Selwanos Alnemeh frente a la catedral greco-melquita en el casco antiguo de Homs

 Por su parte, El Arzobispo de Homs, Mons. Alnemeh,  los llevó donde están los restos de la catedral greco-melquita del casco antiguo –uno de los 250 o más edificios destruidos desde 2010–. En ese mismo lugar murió su hermano a causa de un proyectil.

Homs, a donde el Cristianismo llegó tan solo quince años después de la muerte de Cristo, fue prácticamente erradicado cuando un bombardeo constante provocó el éxodo masivo de casi la totalidad de los 40.000 creyentes de la ciudad.

Pero ahora que la violencia ha remitido, más de 2.000 han regresado, y Ayuda a la Iglesia que Sufre los está ayudando con artículos de primera necesidad como víveres, ropa de invierno y estipendios de Misa para los sacerdotes, y con dinero para asumir los gastos del día a día.

Rodeado de las ruinas de su hogar, el Arzobispo Selwanos nos dijo: “Llegué aquí cuando era un pequeño huérfano. Ahora, muchos de nosotros somos huérfanos”.

Ayuda a la Iglesia que Sufre quiere apoyar a 250 huérfanos de Homs con ropa, calzado, comida y productos de aseo como pasta de dientes, jabón y champú.

“No merecen vivir” – La historia de Elías

Elías Gargous y 15 miembros de su familia –primos, sobrinos y sobrinas– están sentados en el suelo. Esta abarrotada habitación, junto a la pequeña cocina combinada con un baño, es la única vivienda de la que dispone la familia después de haber huido desesperadamente Siria 4del grupo islamista del Frente Al-Nusra. La pesadilla comenzó cuando Elías Gargous y su sobrino, también llamado Elia, fueron secuestrados cerca de su casa en Siria occidental. El mayor narra su historia: “Fuimos maniatados y amordazados y llevados a un convento del que los islamistas se habían apoderado, y tuvimos que presenciar impotentes cómo destruían iconos delante de nosotros”. “Los cristianos son cerdos y no merecen vivir”, tuvieron que escuchar el tío y su sobrino. Negándose a convertirse, el joven Elías, que ahora tiene 23 años de edad, les dijo a sus captores: “No tememos morir por Cristo”. Los islamistas  exigieron un rescate desorbitado, pero los dos hombres tuvieron suerte, pues la familia y varios amigos lograron reunir suficiente dinero para liberarlos.

Lo habían perdido todo. Cuando cruzaron la frontera con Líbano, la familia buscó asilo en Zahlé y, con la ayuda de nuestra Fundación, encontraron alojamiento, víveres, dinero para el alquiler y medicinas para la hija de Elia, Celine, que a sus quince años sufre de diabetes severa.

“Me siento afortunado de estar vivo”, les dijo Elia, “y es maravilloso poder ver personalmente a quienes nos ayudaron cuando más lo necesitábamos”.“Si no fuera por ustedes, no habríamos sobrevivido”

El Arzobispo de Zahlé, Mons. Issam Darwish, ha solicitado el apoyo de Ayuda a la Iglesia que Sufre para poder ayudar a las cientos de familias refugiadas en los principales campos por miedo a los extremistas.

Solo para Jorge

Cuando los combates devastaron la ciudad de Homs, Jorge y su hermana Janie, de cinco años de edad, huyeron con su abuela, Nadia Sarah, a los cercanos prados del Valle de los Cristianos.

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Jorge tiene un cáncer terminal y probablemente no cumpla los 7 años.

Ahora no tienen nada. Anciana y frágil, la abuela de los niños no puede trabajar, y muchos amigos y familiares han muerto asesinados o enfermado gravemente. Por ello, no pudieron encontrar a nadie que los ayudara, hasta que se contactaron con un equipo de voluntarios que, con los fondos de Ayuda a la Iglesia que Sufre, distribuían víveres, medicinas, ropa y artículos de primera necesidad.

El coordinador de este equipo, Elie Bassam, de 28 años de edad, llevó al equipo de Ayuda a la Iglesia que Sufre a la casa de Jorge y su familia, y ellos les llevaron los pañales que Jorge necesitaba urgentemente, pues él tiene un cáncer terminal y probablemente no llegue a los 7 años ya que su situación empeora rápidamente. Cuando la familia supo de dónde venía la ayuda, la abuela de los niños los abrazó con el rostro bañado de lágrimas. “No necesito nada para mí”, nos dijo, “solo para Jorge”.

Nuestros proyectos más recientes en Siria: 

Siria 2Ropa, calzado, víveres y objetos de aseo para 250 huérfanos de Homs y cercanías
Apoyo a las religiosas evacuadas a Zeidal
Jabón y otros productos sanitarios para 430 viudas de la Arquidiócesis de Homs
Nueva escuela para 950 alumnos cuyas antiguas escuelas han sido destruidas por las bombas
Intenciones de Misa para sacerdotes católicos sirios de Homs y apoyo a seis seminaristas
Alojamiento, víveres, medicinas, ropa, calefacción y electricidad para hasta 5.000 personas asistidas por la Hna. Annie Demerjian en Alepo

Fuente: Oficina de Ayuda a la  Iglesia que Sufre en Inglaterra. 

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DESDE IRAK:

image (1)Desde la llegada de los refugiados cristianos a Bagdad, el padre Luis Montes se ha ocupado de ellos. “No había ninguna capilla en el campo de refugiados… Ayuda a la Iglesia que Sufre aprobó ayudarnos. Por ello hemos podido bendecir recientemente nuestra pequeña capilla de contenedores… En la ceremonia de bendición solo vi rostros agradecidos. Esto les manifiesta que no los olvidan, que los benefactores de “Ayuda a la Iglesia que Sufre” piensan en ellos. En su situación, todo signo de solidaridad tiene mucho valor. Y en el Cuerpo Místico de Cristo todos somos uno. Lo que hacemos unos a otros se convierte en una bendición para todos. La pequeña iglesia es una gran ayuda para las personas que aquí viven. Pero los benefactores y todos los fieles reciben la bendición de estos confesores de la fe cristiana. Ellos son el verdadero tesoro de la Iglesia, que hemos de cuidar».
Padre Luis Montes, Bagdad, Irak. 

DESDE HAITÍ:
“Les damos las gracias de corazón y les rogamos transmitan también nuestra gratitud a los bienhechores que han hecho posible que sembremos la Palabra de Dios en todos los rincones de nuestra parroquia. ¡Gracias, gracias!”
Padre Gilbert Peltrop de la parroquia de San Gerardo en Puerto Príncipe. Conoce la ayuda que le dimos, gracias a ustedes, haciendo aquí.

DESDE INDIA:
“La caridad que nos han demostrado es una ayuda a Cristo y al anuncio de su Buena Nueva. La generosa mano de ustedes es muy valiosa, pues ha renovado en nosotros la entrega al servicio a los pobres, los oprimidos y los discriminados, a fin de convertirnos en una comunidad plena del Espíritu y guiada por el Espíritu. Dios los bendiga a ustedes y a todos los bienhechores con sus gracias especiales. Por favor, recen por nosotros. Llenos de alegría y amor, les damos las gracias por su ayuda”.
Padre Yesudasu, párroco de Eluru en el Estado indio de Andhra Pradesh. Conoce la ayuda que le dimos, gracias a ustedes, haciendo aquí.

DESDE LÍBANO:
“No podemos dejar de agradecer a todas las personas que nos han ayudado y apoyado. Agradecimientos especiales a Ayuda a la Iglesia que Sufre, que es una de las ONG que nos ayudan mucho a mejorar nuestra presencia con los refugiados. Me gustaría expresar a ustedes y todos sus benefactores mi agradecimiento, pidiendo a Dios que los bendiga a ellos y a su gran corazón en sus esfuerzos por ayudar a los demás.

Gracias a su apoyo podemos ofrecer algunos de servicios, a pesar de que, por desgracia, los servicios prestados son muy pocos en relación con las enormes necesidades. Es por eso que estamos buscando aumentar nuestro apoyo a los refugiados. Valoramos las oraciones y generosidad de cada uno de ustedes, gracias a la cual continuamos dando testimonio de Jesucristo Nuestro Señor, y siendo su presencia compasiva entre nuestros hermanos y hermanas en necesidad. 

Porque El dice: ‘Tuve hambre y me dieron de comer, tuve sed y me dieron de beber, fui forastero y me acogieron, estaba desnudo y me vistieron, estaba enfermo y se encargaron de mí, estaba en la cárcel y me visitaron’.”
Hermana Hanan, religiosa del Buen Pastor


DESDE CHILE:
“Les agradecemos de todo corazón. Solamente Dios, nuestro Padre Celestial, será capaz de pagarles. Sabemos bien que detrás de las donaciones de sus benefactores hay muchos sacrificios y renuncias. Rezamos diariamente para todos ustedes.”
Hmna. Gloria, Superiora de las Hijas de la Misericordia


DESDE BOSNIA-HERZEGOVINA:
“En la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos en el Vaticano sobre el tema ‘La Palabra de Dios en la Vida y Misión de la Iglesia’, el Presidente de la Conferencia Episcopal de Bosnia-Herzegovina, el Cardenal Vinko Puljic, también habló de la ayuda prestada por la Biblia del Niño, expresando su profundo agradecimiento a los benefactores.

A través de las Biblias del Niños, Pequeños Catecismos y otros proyectos similares en que Ayuda a la Iglesia que Sufre participa, la mayoría de las familias en Bosnia-Herzegovina tiene una Biblia y un catecismo.

Gracias a todos los benefactores que ayudaron tan generosamente.”
Mons. Ivo Tomasevic, Secretario General de la Conferencia Episcopal de Bosnia-Herzegovina


DESDE CONGO:
“Les agradecemos vivamente por la Biblia para niños y su preocupación por los niños y, en particular, por los niños no escolarizados. Con este gesto, los niños no sólo recibieron un libro de enseñanza, sino la fuente de la Vida, la Palabra de Dios, /…/  A continuación un testimonio de nuestro Centro:

Filankémbo Pamela, 15 años (mujer): A mí, lo que me ha dado este libro es el amor al prójimo: otros nos aman y nos envían estas Biblias para conocer a Dios, la Creación, el mal y el bien. Gracias por las Biblias, y que Dios les dé fuerzas para ayudar a otros niños. Dios les bendiga.

Mikala Maryse, 16 años (mujer): Qué alegría poder sostener en mis manos un libro tan hermoso. Empiezo a rezar. Pido a Jesucristo que Los quiera aún más.”
Hno. Néstor Konkou, Centro de alfabetización Case Montfort

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